viernes, 7 de abril de 2017

Condena a los bombardeos de EEUU sobre Siria

La administración Trump acaba de provocar un hecho gravísimo que significa la intromisión directa de los EEUU en la guerra civil de Siria y cambia la naturaleza de ese conflicto con graves amenazas a la paz, no solo en Siria y en la región, sino en el mundo.

No es la primera vez que los EEUU para justificar su accionar recurren a las provocaciones como ya lo hizo en Irak y como lo hizo en su momento en el golfo de Tonkín lo que le permitió avanzar en la guerra con Vietnam.

Esta maniobra alienta las ínfulas guerreristas en la región, especialmente israelíes y turcas y aunque se proclame la voluntad de luchar contra el terrorismo, de hecho será una maniobra de aval y sostén del terrorismo tanto de ISIS como de Al Qaeda.

La presencia en la región de fuerzas de otras superpotencias militares como Rusia, hace que el clima político que se constituye en la región sea de máxima peligrosidad.

Se necesita un pronto accionar de los pueblos, los partidos políticos, los movimientos sociales, el Movimiento por la Paz, de los partidos políticos, de los movimientos sociales en todo el mundo, así como del Consejo de Seguridad de la ONU condenado este accionar.

Al contrario de lo dicho por Trump en su discurso sobre el ataque con decenas de misiles Tomahawk a Siria, donde refiere que al intervenir EEUU la paz de la región se hace más posible, se trata de actuar enérgicamente contra esta intromisión sorpresiva, brutal y extremadamente peligrosa de la administración Trump en la política internacional.

Todos los gobiernos democráticos del mundo deben plantearse la necesidad de un llamamiento internacional que condene este ataque y ponga freno a la posibilidad de su repetición.

La política del capitalismo y la hegemonía militar de los EEUU viene imponiendo en los últimos años graves amenazas contra la paz mundial.

Pero este ataque a Siria, que contradice lo propuesto por Trump en su campaña, lleva la situación mundial a una escalada de las tensiones. Se requiere urgentemente actuar para poner fin a estas acciones perversas que pueden generar un nuevo holocausto para la humanidad.







jueves, 16 de febrero de 2017

El Partido Comunista y la verdad histórica


Ante la activa participación comunista en las multisectoriales contra el ajuste y con el objetivo de dificultarnos la movilización de amplios espacios de la sociedad en esta línea, distintos sectores de derecha, apoyados en los medios de comunicación masivos del sistema, atacan a nuestro Partido con la infame mentira del supuesto apoyo a la Dictadura, tal como se volcó en un reciente reportaje de La Nación on line.
La verdad histórica es que el Partido Comunista y la Federación Juvenil Comunista estuvieron a la vanguardia del combate contra la Triple A y para tratar de impedir, mediante la unidad del campo popular, el golpe de estado de carácter represivo, que se veía claramente después del llamado y la utilización en la represión de las Fuerzas Armadas, por parte del gobierno justicialista. 
Fracasadas las gestiones ante Ricardo Balbín, Abal Medina, Oscar Alende, Horacio Sueldo (Democracia Cristiana) y otros dirigentes políticos de primera línea, el golpe se consumó, y el PC y la FJC, al igual que muchos otros sectores del campo popular, fueron duramente atacados por la represión que significó aproximadamente 5000 despedidos en el campo gremial, lo que liquidó la acumulación de fuerza sindical que se había producido desde el Cordobazo, y que tan alto papel jugara en la batalla contra el lopezreguismo. 
Hasta ahora, hemos sufrido la pérdida de más de doscientos compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos y cincuenta asesinados cuyos cuerpos pudimos rescatar.
El equipo jurídico del Partido Comunista, sus abogados, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre presentaron cientos de Habeas Corpus, y nuestros aparatos clandestinos ayudaron a que cientos de perseguidos pudieran salir al exilio en el exterior o exiliarse internamente, ocultándose en zonas recónditas de nuestro país, asistidos por documentación consistente, que permitiera eludir la represión. 
La dictadura realizó sobre las fuerzas de izquierda no solo una brutal acción represiva, si no que también desarrolló una poderosa acción de inteligencia. La idea de que un sector militar se rebelaría en acompañamiento de Montoneros después de su paso a la clandestinidad, fue una de esas acciones; así como también trabajaron para exacerbar la tendencia del PC a analizar las contradicciones entre “pinochetistas” y “no-pinochetistas”. 
Esta fue, sin duda, una lectura errada que se basaba en antecedentes reales de contradicciones al interior de las Fuerzas Armadas, una de cuyas últimas expresiones había sido el General Carcagno, pero que habían sido sepultadas por la brutal hegemonía de los sectores fascistas y pro-yankis. 
El Partido Comunista no tuvo un solo gesto de cooperación y mucho menos de participación en los cargos políticos que los militares abrieron “generosamente” a la colaboración de ciertos partidos políticos. Así es como pudo constatarse un total de aproximadamente 794 funcionarios civiles en la dictadura, entre ellos 310 intendentes y funcionarios de la Unión Cívica Radical, 169 del Partido Justicialista, 109 del Partido Demócrata Progresista, 94 del Movimiento de Integraciòn y Desarrollo (MID), 78 de Fuerza Federalista Popular, 23 del Movimiento Popular Neuquino (MPN), 16 del Partido Demócrata Cristiano (PDC), 4 del Partido Intransigente y 1 del Partido Socialista Democrático. No hubo un solo comunista en puestos ejecutivos o de cualquier índole burocrática en el proceso dictatorial. 
La nefasta mentira del supuesto apoyo a la dictadura por parte de los comunistas es promovida por los que tuvieron distintos grados de complicidad, buscando el objetivo de impedir la acumulación del Partido Comunista con su digna actitud, y se suma a otras mentiras como la del famoso “oro de Moscu”, que fue en cambio usufructuado por todos los que dirigieron el comercio exterior argentino, es decir: peronistas, radicales y militares que se enriquecieron con todo ese comercio y en el cual el Partido Comunista no tuvo nada que ver.